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Presión alta durante el embarazo: ¿qué significa y cuándo debo preocuparme?

Foto del escritor: matronapresente
matronapresente
29 ago
4 min de lectura

Durante el embarazo, controlar la presión arterial es muy importante. En algunas mujeres, la presión puede subir durante la gestación y, en ciertos casos, esto puede convertirse en una enfermedad llamada preeclampsia. Detectarla a tiempo permite controlar sus riesgos y proteger tanto a la madre como al bebé.


¿Qué son los trastornos hipertensivos del embarazo?


Los trastornos hipertensivos del embarazo son un grupo de enfermedades en las que la presión arterial está elevada durante la gestación, esto se produce por una serie de alteraciones a nivel de la implantación del feto, lo que desencadena a nivel sistemico y constante durante todo el embarazo y parte del puerperio, el aumento de la resistencia arterial donde se generan prostaglandinas y endotelinas (dentro de otros participantes) que dañan vasos sanguíneos, de forma generalizada, dando como resultado varias complicaciones, sobretodo cuando no se tratan a tiempo.

No todas significan lo mismo. Una mujer puede tener hipertensión crónica, es decir, presión alta que ya existía antes del embarazo; hipertensión gestacional, que aparece después de las 20 semanas; o preeclampsia, que además de la presión alta puede afectar otros órganos de la madre.

La preeclampsia es especialmente importante porque puede avanzar y producir complicaciones si no se controla adecuadamente.


¿Cómo se diagnostica?


En los controles prenatales se mide la presión arterial. Una presión de 140/90 mmHg o más se considera elevada y requiere evaluación.

Una presión de 160/110 mmHg o más se considera una crisis hipertensiva y necesita atención médica rápida.

Si se detecta presión alta, el equipo de salud puede solicitar exámenes de sangre y orina para saber si existe compromiso de órganos, además de evaluar el crecimiento y bienestar del bebé.

Es importante saber que la preeclampsia no siempre produce síntomas al comienzo. Por eso los controles prenatales son fundamentales.


¿Tengo mayor riesgo de desarrollar preeclampsia?


Algunas mujeres tienen mayor probabilidad de desarrollar un trastorno hipertensivo. Entre los factores de riesgo se encuentran:

  • Haber tenido preeclampsia en un embarazo anterior.

  • Tener hipertensión arterial antes del embarazo.

  • Tener enfermedad renal.

  • Tener diabetes.

  • Tener alguna enfermedad autoinmune.

  • Estar embarazada de gemelos o más bebés.

  • Tener antecedentes familiares de preeclampsia.

  • Presentar obesidad u otros factores que aumenten el riesgo.


Tener alguno de estos factores no significa que necesariamente tendrás preeclampsia, pero sí que tu embarazo puede tener mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad.


¿Qué síntomas deberían hacerme consultar?


Consulta rápidamente si presentas:

  • Dolor de cabeza intenso o que no desaparece.

  • Alteraciones de la visión, como luces, manchas o visión borrosa.

  • Dolor fuerte en la parte alta del abdomen, especialmente bajo las costillas del lado derecho.

  • Edema, (hinchazón repentina o importante de las extremidades o en general, si ganas más peso de lo normal, por ejemplo: >o = a 1kg a la semana).

  • Disminución de los movimientos de tu bebé.

  • Presión arterial muy elevada >140/90, en caso de que tu dignóstico esté presente siempre debes tener tu máquina de toma presión a mano.



¿Cómo se trata?


El tratamiento depende de qué tipo de hipertensión tengas, de qué tan alta esté tu presión, de las semanas de embarazo y de cómo se encuentren tú y tu bebé.

En algunos casos se utilizan medicamentos para controlar la presión arterial. Entre los medicamentos que pueden utilizarse durante el embarazo se encuentran, según la situación clínica, labetalol, nifedipino o metildopa.

Si existe preeclampsia grave, puede ser necesario hospitalizarte para vigilar tu presión, realizar exámenes y controlar de cerca al bebé.

En determinadas situaciones se administra sulfato de magnesio, que ayuda a prevenir las convulsiones asociadas a la preeclampsia.

El tratamiento siempre debe ser indicado y supervisado por el equipo médico. No debes comenzar, suspender ni cambiar un medicamento para la presión por tu cuenta.


¿Tendré que adelantar el parto?


No necesariamente.

Cuando la hipertensión o la preeclampsia son leves y tanto la madre como el bebé están estables, el equipo médico puede decidir continuar el embarazo con controles frecuentes.

En cambio, si aparece una complicación importante, la presión no logra controlarse, existe compromiso de algún órgano materno o el bebé presenta problemas, puede ser necesario finalizar el embarazo antes de la fecha esperada.

La única forma de terminar definitivamente una preeclampsia es finalizar el embarazo y retirar la placenta. Sin embargo, los médicos pueden intentar prolongar el embarazo cuando hacerlo sea seguro para la madre y el bebé, además en embarazos complicados de edad gestacional temprana que requieren hospitalización, generalmente hacen uso de los corticoides para maduración pulmonar , ya que en caso de realizar un parto de emergencia, esto pueda ayudar a disminuir los riesgos de prematurez, en el sistema respiratorio del bebé.

La vía del parto depende de cada situación. Tener preeclampsia no significa automáticamente que necesitarás una cesárea. Si las condiciones lo permiten, puede ser posible un parto normal.


¿Qué complicaciones pueden ocurrir?


La mayoría de las mujeres con hipertensión durante el embarazo evoluciona bien cuando recibe controles y tratamiento adecuados. Sin embargo, los casos graves pueden producir complicaciones.

En la madre pueden aparecer:

  • Convulsiones, conocidas como eclampsia.

  • Síndrome HELLP, que afecta la sangre y el hígado.

  • Problemas renales.

  • Problemas hepáticos.

  • Edema pulmonar y dificultad respiratoria.

  • Accidente cerebrovascular.

  • Desprendimiento de la placenta.

Para el bebé, los trastornos hipertensivos pueden asociarse a:

  • Crecimiento menor al esperado.

  • Alteraciones de la placenta.

  • Disminución del líquido amniótico.

  • Nacimiento prematuro.

  • Compromiso del bienestar fetal.

Por eso, cuando existe hipertensión, los controles no solo buscan cuidar la presión de la madre: también permiten vigilar el crecimiento y bienestar del bebé.


¿Se puede prevenir?


No todos los casos de preeclampsia pueden prevenirse, pero sí existen medidas que pueden disminuir el riesgo en mujeres seleccionadas.

Lo más importante es comenzar el control prenatal precozmente y comunicar al equipo de salud si has tenido preeclampsia anteriormente o tienes alguna enfermedad como hipertensión, diabetes o enfermedad renal.

En mujeres con mayor riesgo, el médico puede indicar aspirina en dosis baja durante el embarazo. También puede recomendarse suplementación con calcio, especialmente cuando la ingesta de calcio es baja.

Estos tratamientos no deben iniciarse por cuenta propia: la indicación, dosis y momento de inicio deben ser determinados por el equipo que controla tu embarazo.


Lo más importante para recordar


Asistir a tus controles, medir tu presión cuando corresponda, realizar los exámenes indicados y reconocer los síntomas de alarma son las mejores herramientas para protegerte a ti y a tu bebé.

Tu presión arterial es una parte importante del cuidado de tu embarazo. No faltes a tus controles y ante cualquier duda, consulta a tu matrona.


Si deseas agendar tu hora para saber más, puedes seguirme en mis RRSS:

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